viernes, 17 de marzo de 2017

Opinión de Rodolfo Alonso sobre el estreno de La visita de los cuerpos en el Centro Cultural de la Cooperación:

La visita de los cuerpos” me conmueve por su sutil humanismo trágico  y por su no menos sutil humor negro. De pronto, sentí que se corporizaban algunas intuiciones previas. Frente a la anomia cultural producida por la banalidad globalizada y la marejada digital, nuestro teatro renace (acaso inconscientemente) por donde empezó a ser lo que era: nacional y moderno, nuestro y cosmopolita. En este texto y en esta puesta en escena siento resurgir dignamente mucho del expresionismo y el grotesco, del teatro de la crueldad y el circo criollo, del cine mudo chaplinesco y el sainete. Como debe ser, y especialmente en ese aire, “La visita de los cuerpos” es una legítima experiencia, la evidencia de una pasión que recupera lo mejor del humanismo, esa verdad solo aparentemente perdida: la condición humana, nuestra propia condición. Por todo eso, y por la llamativa calidad de todos sus protagonistas (autor, director, actores, iluminación, música, escenografía, vestuario) hace bien verla. Realmente.

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